|
De Magia y otros
recursos.
En el
sentido que se le suele dar, la Magia no es más es un conjunto
de técnicas entre muchos otros y variados recursos que tenemos
que administrar sabiamente, para vivir la vida que queremos, y no
otra. Pero la magia es también y específicamente un
conjunto de normas y reglas, y por cada cosa que tomemos habremos de
pagar un precio.
Las
acciones mágicas - entendidas como la aplicación de
técnicas anteriormente citada - corresponden a un aspecto
determinado de nuestra vida; pero el resto de acciones y facetas de
la misma no son menos importantes. Todas en conjunto deben seguir
unos principios coherentes entre sí, y ninguna debe ser
desatendida.
Considerando
la experiencia vital como un conjunto de múltiples
facetas/dimensiones del individuo, es más fácil
entender porqué es absurdo tratar de solucionar ciertas cosas
a través de la magia. Nuestros recursos son limitados,
empezando por el tiempo. Uno busca y emplea técnicas para dar
con la respuesta a sus necesidades, a diferentes niveles: y las
técnicas mágicas tienen sus propios problemas que les
corresponden. Usarlas para otras cosas resulta tan estúpido
como lo sería intentar comprar una barra de pan con un billete
de 100 euros, o tratar de matar una mosca a balazos.
Todo lo que se puede decir de la magia "negra" es que
ciertas personas no administran los métodos y recursos a su
alcance de la manera más inteligente, porque antes que dañar
a otros, se están dañando principalmente a ellos
mismos.
Desde el momento en que uno es, encuentra determinadas oposiciones;
no podemos tener a todo el mundo contento. Lo que sí podemos
es evitar ser contaminados, y tratar de no dañar a otros.
Es necesario hacer un inciso aquí; una cosa es que alguien no
esté contento, y otra muy diferente es dañarlo
realmente. Todos tenemos que pasar momentos de dolor, por una u otra
cosa, no nos podemos escapar de ello, y lo mejor que se puede hacer
es asumirlos, llevarlos con entereza, y aprender de ello. Cuando una
persona no sabe llevar su dolor, se está contaminando sola, y
no necesita a ningún "malo" para hacerlo. Dañar
es otra cosa, es contaminar, erosionar o destruir una parte, física
o psicológica, de otra persona... algo que a veces se hace
precisamente creyendo que se la ayuda.
Cuando nuestras acciones, son rectas y limpias, en caso de que otro
se sienta molesto por ellas, esa "herida" es por un lado
algo que no puede ser evitado, pero, por otro, también es el
tipo de herida "limpia" que se puede sanar y nos hace
crecer. Eso es la nobleza: no empequeñecer al contrario, ni a
uno mismo.
Una de las frases que recuerdo de Crowley acerca de los magos negros
es que "cambian su oro por peltre", y me parece un buen
resumen. Creo que también en la misma novela (La Hija de la
Luna) era donde se contaba la historia de alguien que vende su espada
al diablo, luego éste lo mata, quedándose con la espada
y el dinero. Pero no sólo lo hacen los "magos negros",
hay muchas personas fuera de la magia que hacen exactamente lo mismo,
cambian lo valioso de sus vidas por cosas sin valor, y al final
pierden ambas, sino mucho más... Eso es no administrar bien
los recursos.
Uno
puede pertenecer a una tradición, de una escuela de
conocimiento, o bien seguir su propio camino independiente... pero en
cualquier caso debe ser consciente de que con lo que está
trabajando es con su vida, de un modo integral... de otro
modo, es peor que no hacer nada.
Podemos aspirar a dominar ciertas técnicas (mágicas,
sociales, financieras...), pero es más importante saber cuándo
corresponde usarlas y cuando no, y donde estamos nosotros en
todo momento. Podemos, realmente, hacer cosas fuera de lo común;
lo que no podemos es escapar del precio a pagar por ello, ni de los
cambios que por esto experimentará nuestra vida, ni de lo que
veamos frente al espejo después.
|