PSTP!
Postpaganismo

Autoridad y Disidencia


La autoridad es algo que nosotros otorgamos a aquellos que nos demuestran que la merecen. La mayoría de veces no se trata de rebelarse contra una autoridad que no es tal, sino simplemente negarse a obedecer órdenes estúpidas, seguir consejos idiotas, o aceptar principios absurdos. Negarse a decir “sí” cuando todo nuestro ser grita “no”, conservar la integridad, el amor a la verdad, y permanecer leales a aquello dentro de nosotros que nos impulsó a la búsqueda en la que nos encontramos.

Cuando se siente el llamado y se sale a los caminos del mundo en la búsqueda, es esa llama de necesidad encendida en nuestro centro la que susurrará a nuestro oído si lo que nos sale al encuentro es realmente el objeto de nuestra búsqueda, o sólo es un engaño.

Engaños hay muchos, propios y ajenos... pero tal vez el peor es el de esos sujetos que se plantan en medio del camino de uno, con un cartel que dice algo así como "Esto es todo, no hay nada más", y un sombreo para que les echen monedas, como si nos hicieran un favor por estar ahí estorbando.

Es un muro ilusorio levantado por aquellos que no tuvieron lo que tenían que tener para seguir avanzando. A éstos no les queda más opción que mendigar la aprobación, si se puede incluso la admiración, y, las más de las veces, la contribución económica de los que van llegando hasta ese punto. Mendigan, aunque sea bajo una apariencia orgullosa, paternal, resabida... y esperan convencer al caminante de que no avance, porque los dejaría en evidencia.

Un paso más y se hará evidente que en ese mercado no hay sólo ignorantes o incapaces, sino un buen número de traidores... gentes que una vez tomaron contacto con una fuente de conocimiento, o una tradición, o una comunidad, y fallaron en sus pruebas. Gentes que han intentado usurpar fragmentos de un tesoro que estuvo a su alcance, del que ahora venden imitaciones como baratijas. No importa si lucen sus autotítulos, si ponen en estanterías sus libros autopublicados, si presentan sus nuevos métodos, o se entretienen en relatar las fantásticas historias acerca de su formación mística o esotérica, sin mencionar que quedó a medias. No se puede engañar a la vida; la tradición no se vende, y la autoridad se gana. Fallaron, cambiaron lo valioso que tenían por lo que les ofrecía comodidad, o cualquier otra cosa, traicionaron aquello que debían respetar y aquellos que debían defender. Y se quedaron esperando al viajero desprevenido para desposeerlo de aquello de valor que lleve encima, condenándole a la misma miseria existencial. Por eso el mercado crece alrededor del templo, y por eso, a veces, no queda otra opción que limpiar el paso a patadas, sin culpa ni remordimiento.

Es muy diferente cuando encuentras a alguien que se quedó en cierto punto por decisión propia. Éstos dicen algo así como "Yo no llegué a verlo, pero creo que por allá encontrarás a alguien que sabe más y te puede ayudar". Sonreirán, darán ánimos, y nos desearán suerte; porque el quedarse allí fue fruto de su voluntad, no de su incapacidad, no hay traición en ellos, y no tratan de vendernos nada.

Hay miradas puestas sobre cada persona que emprende la búsqueda real, observando sus movimientos. Algunas lo ven esperando poder hacer algo parecido, deseándole suerte no sólo por él, sino por ellos mismos, esperando que ciertas cosas sean posibles. Otras que con desdén esperan que tropiece y caiga, para cebarse en su mal como una carroña y ufanarse en el “ya lo sabía”, sin darse cuenta que así pierden todos... pero no importa, la primera responsabilidad es con uno mismo, nadie puede vivir por otro.

Y en determinados momentos la alegría, el triunfo, se convierte en un arma que pone a los enemigos a raya, porque les recuerda que nada pueden por apagar el brillo de una existencia que queda lejos de sus garras, pero no es menos cierto que por más que quieran alimentarse de esos males que también se viven y no se necesitan esconder, tampoco les pueden estos aprovechar, dándose en el mismo nivel que les resulta inalcanzable.


Vaelia Bjalfi * Equinoccio de Otoño de 2008
vaeliabjalfi@gmail.com


CONTENIDO

Pasado, presente, futuro

De Magia y otros recursos

Tradición, Religión y Espiritualidad

Antropocentrismo y Naturaleza

Materialismo y Hedonismo

Individualismo, egoísmo y falta de compasión

Sobre el aprendizaje

Autoridad y Disidencia

La Promesa del Camino



TEXTOS

Camino de sangre y camino del Relámpago

¿Para qué sirve el poder?

Comerciantes Vs Hacedores

Activistas Espirituales Inc.