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Antropocentrismo
y Naturaleza
Desde luego, es difícil pensar que el mono desnudo
sea la cúspide de la “creación”; más bien da
la impresión de ser un producto a medio hacer soltado sobre la
faz de la tierra, por lo que será tarea de cada cual el llegar
a completarse, adquiriendo el derecho de poder llamarse a sí
mismo “humano”. Pero es importante darse cuenta también de
que sólo podemos reverenciar a las fuerzas de la Vida a través
de la propia humanidad.
"Los
indios llaman a su religión "sanátana dharma",
lo que se podría traducir aproximadamente por "ley
eterna", la naturaleza perenne del hombre y el universo. En
tanto que "naturaleza", abarca (o abarcaba antiguamente)
todos los aspectos de la vida, todas las actividades del hombre,
intentando encauzarlas poco a poco hacia el conocimiento espiritual,
considerado como el fin último del hombre.
(...)
"Dharma" no es una serie de creencias y reglas impuestas
desde el exterior, sino la naturaleza profunda del hombre y las
cosas. El dharma del fuego es quemar, el dharma del viento es soplar,
el dharma del hombre es la humanidad. El sanátana dharma
consiste así en la conducta y el camino para poner al hombre
en armonía con su naturaleza profunda, con su ser interior, de
los que su naturaleza superficial le aliena. (...) “no es una
religión, es una forma de vida". (...) El orden cósmico,
natural y social que penetra hasta la más pequeña
partícula de una totalidad armónica, incluyendo lo
'profano'."
La naturaleza abarca desde más allá de la partícula
más ínfima que conforma la materia, hasta las miríadas
de universos que nos rodean. Es un territorio tan vasto, denso y
terrible que el que se nos haya concedido la experiencia de vivir,
así fuera por casualidad, ya constituye un milagro.
Si uno quiere estar en armonía con la naturaleza, lo lógico
sería empezar por la propia, pero por desgracia, hay
demasiada gente despreciando ser lo que es, con la excusa de seguir
un u otro camino “espiritual”. Desprecian sus cuerpos, sus
emociones o sus pensamientos, o quisieran ser cualquier otra cosa que
les parece más atractiva - como hadas, vampiros o
alienígenas...-. Pero estas gentes nunca se han preguntado en
qué consiste realmente ser humano, y tal vez ni siquiera han
llegado a experimentar los matices primarios de aquellas experiencias
que los más básicos de sus sentidos les ofrecen; o bien
han sometido a éstos a dosis de autocastigo tan altas
que han llegado a embotarlos, cuando no a perderlos. No hay ningún
tipo de crecimiento en esto, sino una negación del propio ser
y una absurda mutilación.
Es cierto, lo material no es único, hay una esencia, un
espíritu capaz de trascender sus límites... pero
mientras algunos creen que son dos realidades en guerra, y otros
creen que el segundo puede imbuir al primero con su gracia; otra
interpretación considera que no hay una verdadera diferencia
entre ambas formas permeables y conectadas de una misma realidad (o
de una misma ilusión). La experiencia corpórea,
la emocional y la mental cubren forzosamente un espectro muy
restringido de la realidad, teniendo en cuenta los sistemas que
existen en un macrouniverso cuya inmensidad no podemos medir, así
como aquellos que operan en los microuniversos que conforman aquello
que nos rodea, y a nosotros mismos, resultando igualmente incógnitos
y remotos.
¿Por qué motivo podría un hombre renunciar a
aquello con lo que la naturaleza lo dotó?, ¿Cómo
puede alguien considerarse realmente inteligente despreciando la
armonía de aquellos elementos que conforman su naturaleza y
fomentando la discordia en su interior?
NOTAS:
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